Formas interesantes de estudiar el cambio climático

Formas interesantes de estudiar el cambio climático

Formas interesantes de estudiar el cambio climático

Desde la exacerbación de los fenómenos meteorológicos extremos hasta la puesta en peligro de nuestros alimentos favoritos, los efectos del cambio climático son generalizados y fácilmente observables. Esto ha proporcionado a los científicos una gran variedad de datos para estudiar el fenómeno del cambio climático. Sin embargo, la información sobre el cambio climático no se limita únicamente a los anillos de los árboles y a la extracción de núcleos de hielo. A continuación se presenta un resumen de varias formas interesantes en que los científicos estudian el cambio climático en la actualidad:

Orina fosilizada de hirrax

¿Quién iba a decir que las capas de orina antigua podían ser un valioso tesoro de datos sobre el cambio climático?  Gracias a los inusuales hábitos del damisela, los científicos pueden echar un vistazo a la antigua biodiversidad vegetal y a cómo ha cambiado a lo largo de los años. El hírax, un pequeño mamífero herbívoro que se encuentra en África y Oriente Medio, tiende a vivir en la misma grieta de las rocas durante varias generaciones. Los animales también tienden a orinar en el mismo lugar. Como su orina contiene cantidades detectables de materia vegetal, como hojas y polen, los científicos son capaces de rastrear el contenido de nitrógeno y carbono a través de las capas apiladas de orina de hyrax desecada (llamada hyraceum). El blog cuenta que el conjunto de datos más preciado de un grupo de científicos es una pila de orina fosilizada de hírax que se ha ido acumulando durante unos 55.000 años.

Abetos de Douglas y Geoducks

«Extraños compañeros de cama» es como los científicos etiquetaron la inusual asociación del abeto de Douglas y el geoduck para construir mediciones climáticas precisas. El geoduck es el mayor bivalvo del noroeste del Pacífico, mientras que el abeto de Douglas es conocido por ser un árbol emblemático de la zona. Estas dos especies radicalmente diferentes tienen algo en común que ayuda a los investigadores a establecer patrones de medición climática precisos: los anillos de crecimiento.

Los anillos del abeto de Douglas reflejan las condiciones climáticas que influyen en el crecimiento durante determinados periodos de tiempo. Sin embargo, cuando éstos se emparejan con una segunda especie diferente, la fiabilidad de los datos aumenta de forma comprensible. En un artículo publicado por la Universidad Estatal de Oregón, el dendroclonólogo Bryan Black explica cómo la aplicación de las técnicas de los anillos de los árboles a las especies marinas aumenta la fiabilidad de los datos.

«Cuando asociamos los anillos de una especie con las temperaturas conocidas de la superficie del mar, podemos explicar casi el 50 por ciento de la variabilidad de los registros de los instrumentos. Pero cuando añadimos los datos de una segunda especie, podemos aumentar esa cifra hasta el 70 por ciento o más. Y eso es importante porque nos está permitiendo volver atrás y crear modelos más precisos de las temperaturas de la superficie del mar y en escalas de tiempo de más del doble de la duración de las mediciones de los instrumentos.»

«Cada especie aporta su propia «perspectiva» del clima pasado, de modo que su combinación proporciona un relato más preciso», dijo.

Los marineros se preocupan por el clima más que el común de las personas. A través de los cuadernos de bitácora naval de los siglos XVIII y XIX, un proyecto de ciencia ciudadana llamado Old Weather espera comprender mejor el clima diario de hace cien años. Los voluntarios pueden inscribirse en el proyecto y transcribir manualmente algunas de las más de 100.000 páginas de los cuadernos de bitácora de los barcos de los siglos XVIII y XIX que navegaban por el Ártico y otras partes del mundo.
En la actualidad, Old Weather ha transcrito el 20% de las páginas de los diarios de navegación de 17 barcos diferentes. Una vez que se haya recopilado suficiente información, los científicos que coordinan el proyecto utilizarán los informes meteorológicos para investigar cómo las microvariaciones del tiempo en el Ártico se corresponden con las tendencias climáticas a largo plazo. Los voluntarios que se inscriben en el proyecto no reciben remuneración alguna, pero tienen la posibilidad de ascender de cadete a teniente y a capitán en función de la cantidad de páginas

Ciudades coralinas

Los pólipos de coral pueden ser uno de los animales más diminutos de la Tierra, pero sus colonias son responsables de las mayores estructuras biológicas del planeta. Millones de estas diminutas criaturas construyen ciudades de coral bajo el agua utilizando el carbonato de calcio extraído de las aguas cálidas de los océanos tropicales. El carbonato de calcio es la misma sustancia que se encuentra en los huesos, los dientes y las conchas. Al igual que los anillos de los árboles y las conchas de los moluscos, las capas del esqueleto de coral cuentan historias sobre las condiciones climáticas y ambientales durante la época en que se construyó. El estudio de estos núcleos de coral es la esencia de la paleontología coralina.

Los científicos extraen núcleos de estas longevas ciudades coralinas en expediciones de buceo. La NOAA explica que para que los científicos obtengan un núcleo ideal, deben perforar desde la superficie directamente hacia el centro. Siguiendo el plano de máximo crecimiento del coral, los científicos pueden obtener una muestra con el mayor número de anillos posible. A continuación, hacen radiografías de las muestras para estudiar las fluctuaciones climáticas registradas en el coral a lo largo de los años.

Timelapse de Google Earth

Si alguna vez alguien quiso pintar un cuadro del cambio climático, el Timelapse de Google se acerca a proporcionar una imagen que dice más que mil palabras. El proyecto Timelapse es el resultado de la colaboración de Google con Time, la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Timelapse resume un cuarto de siglo de datos del satélite Landsat en mapas de lapso de tiempo ampliables.  Timelapse se centra en lugares estratégicos para obtener el mejor impacto, como Las Vegas, el Amazonas y Dubai.

Cada imagen de Timelapse dura sólo unos segundos, pero muestra cuánto ha cambiado la zona en los últimos 25 años.  A veces los cambios visuales son impactantes, como el dramático retroceso del glaciar Columbia o la desecación del mar de Aral; otras veces las imágenes invitan más a la reflexión que a la sorpresa. La transformación de la maleza verde oscura del Amazonas en parches desnudos que bordean un núcleo verde (mostrado arriba) da testimonio de la implacable demanda de los bosques por parte de los seres humanos. Visualmente convincentes, estas imágenes cuentan una historia elocuente sobre la civilización, el cambio climático y un planeta cambiante.

¿Qué opinas de las formas en que el cambio climático está afectando a nuestro planeta y de cómo lo mide la ciencia moderna? Háganoslo saber en los comentarios

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