La protección del planeta: leyes y prohibiciones

La protección del planeta: leyes y prohibiciones

Con la espiral de condiciones meteorológicas que va acumulando daños en todos los rincones del planeta, es difícil ignorar el impacto del cambio climático. Esto, unido a otros efectos nocivos de la acción humana, como el plástico en nuestros océanos que se filtra en la cadena alimentaria, hace que varios gobiernos del mundo hayan optado por actuar.   En este artículo, Flogas, proveedor de bombonas de gas, explora las distintas formas en que los líderes mundiales están abordando los problemas que se plantean.

La protección del planeta: leyes y prohibiciones

 

El Acuerdo de París establece objetivos para 2021

Conseguir que las naciones del mundo firmen un acuerdo no es fácil, pero eso es exactamente lo que ha hecho este acuerdo. Casi 200 países de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) llegaron a un consenso en 2015 para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y se comprometieron a limitar el aumento de la temperatura en todo el mundo en no más de 2 ºC por encima de la época preindustrial. De hecho, el objetivo es limitarlo aún más, a 1,5C si es posible. Los avances se revisarán cada cinco años y la financiación de los países donantes se destinará a los países menos desarrollados.

Sin embargo, nuestros esfuerzos deben ir más allá si queremos alcanzar estos objetivos. Un reciente informe de la ONU sugiere que el mundo necesita triplicar sus esfuerzos actuales para cumplir el objetivo de 2C.

El fin del plástico de un solo uso

El plástico fue sin duda una innovación, pero ahora está causando mucho daño. Se calcula que 12,7 millones de toneladas acaban en nuestros océanos cada año (el equivalente a un camión de carga cada minuto). Esto ha llevado a muchos países a introducir prohibiciones o impuestos para limitar el aumento exponencial del uso del plástico. Dinamarca empezó a cobrar por las bolsas de plástico ya en 1993, y el «impuesto sobre las bolsas» de 2002 en Irlanda provocó un enorme descenso del 90% en la demanda de bolsas de plástico de un solo uso. Más recientemente, el Secretario de Medio Ambiente, Michael Gove, ha anunciado que la prohibición de pajitas, bastoncillos y agitadores de plástico podría entrar en vigor en el Reino Unido a finales de 2019.  De cara al futuro, la Unión Europea ha manifestado su intención de prohibir por completo una serie de artículos de plástico (como pajitas, platos y cubiertos de un solo uso) de aquí a 2021, justificando que pueden sustituirse por materiales más sostenibles.

A medida que aumenta la cobertura mediática de los efectos del plástico de un solo uso, también aumenta la
preocupación del público. Esto ha llevado a varias empresas importantes a realizar cambios significativos en sus operaciones deshaciéndose del plástico (o comprometiéndose a hacerlo rápidamente). Entre ellas se encuentran establecimientos de comida como McDonalds y Pizza Express, todos los hoteles Four Seasons y Hilton, así como la cadena de pubs Wetherspoons y la tienda de sándwiches Pret a Manger, por nombrar sólo algunos.

La Estrategia de Aire Limpio establece objetivos autoimpuestos

El gobierno del Reino Unido ha establecido objetivos para su propia nación en materia de contaminación. En mayo de 2018, el gobierno británico publicó la Estrategia de Aire Limpio para reducir la contaminación del aire y la exposición humana a la contaminación por partículas, el cuarto mayor riesgo para la salud después del cáncer, la obesidad y las enfermedades cardíacas. La nueva estrategia forma parte de un plan de 25 años para dejar el medio ambiente en mejor estado y se suma al plan de 3.500 millones de libras ya en marcha para reducir la contaminación atmosférica del transporte por carretera y los vehículos diésel, establecido en julio de 2017.

El objetivo autoimpuesto se establece también por una buena razón. El objetivo es reducir a la mitad el
número de personas que viven en zonas en las que las concentraciones de partículas superan los límites establecidos para 2025. Además, se compromete a garantizar que sólo se disponga de los combustibles domésticos más limpios, a luchar contra el amoníaco procedente de la agricultura, a abordar las emisiones de microplásticos de los vehículos no procedentes de los gases de escape, a facultar a los gobiernos locales con una nueva legislación primaria, a invertir en investigación científica e innovación en tecnologías limpias, y mucho más.

Eliminar el uso del carbón

El fin de los combustibles basados en el carbón está ciertamente cerca. Hoy en día hay ocho centrales eléctricas de carbón en uso en el Reino Unido, pero la prohibición del carbón introducida este año (que entrará en vigor en octubre de 2025) ha planteado a las empresas energéticas un ultimátum: adaptar sus activos actuales para generar energía más ecológica o cerrar su central. Esta norma ya ha puesto en marcha el cambio, y algunas centrales se han adaptado o han construido infraestructuras para generar energía más limpia, mientras que otras han decidido seguir activas hasta la prohibición.

Fue en las conversaciones de Bonn donde surgió este plan.  Fueron Canadá, el Reino Unido y las Islas Marshall quienes abrieron el camino, formando una alianza mundial llamada «Powering Past Coal». Un año después de su puesta en marcha, la alianza cuenta ya con 75 miembros que se han comprometido a sustituir la electricidad procedente del carbón por alternativas más limpias.

El camino hacia el cero

Cuando se menciona el cambio climático, se cita rápidamente el problema de la contaminación del sector del transporte. El transporte representa una proporción global de las emisiones de gases de efecto invernadero más alta que cualquier otro sector de la economía, por lo que los cambios son vitales si el Reino Unido quiere alcanzar sus objetivos de reducción de carbono. La «Estrategia Camino a Cero» de 2018 del Departamento de Transporte establece que al menos el 50% (y hasta el 70%) de las ventas de coches nuevos serán de emisiones ultrabajas para 2030, y hasta el 40% para las furgonetas nuevas.  Esta política también aborda la reducción de las emisiones de los vehículos que ya circulan por las carreteras y prevé acabar con la venta de coches y furgonetas convencionales de gasolina y diésel para 2040.

Se espera que los vehículos eléctricos sean una forma de alcanzar este objetivo. El avance hacia los coches de emisiones cero supondrá una gran expansión de las infraestructuras ecológicas en todo el país, con especial atención al aumento de la disponibilidad de estaciones de recarga para vehículos eléctricos (VE). La estrategia «Road to Zero» sienta las bases de lo que el Gobierno ha calificado como «el mayor avance tecnológico que ha llegado a las carreteras del Reino Unido desde la invención del motor de combustión».

 

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