¿Has comido alguna vez una comida «natural»?

¿Has comido alguna vez una comida «natural»?

¿Ha comido alguna vez una comida "natural"?

La comida que has comido hoy, ¿es natural o modificada? Es muy probable que haya sido modificado. El ser humano lleva modificando sus alimentos desde la noche de los tiempos a través de diferentes medios: primero, la cría selectiva, después, la modificación química y, más recientemente, la modificación genética.

Los organismos modificados genéticamente (u OGM) son organismos cuyo ADN ha sido modificado mediante ingeniería genética, en la mayoría de los casos con ADN de otro organismo (bacteria planta, virus o animal).

Los OGM (más concretamente los alimentos modificados genéticamente) proporcionan una serie de ventajas, como un mayor rendimiento que permite a los agricultores maximizar el uso de la tierra, el uso de menos herbicidas, el aumento de la vida útil y el crecimiento en suelos infértiles que disminuye el hambre en los países en desarrollo, que concentran la mayor parte del crecimiento de la población. Además, algunos alimentos fueron modificados genéticamente con fines médicos, como en el caso del arroz dorado. El arroz dorado modificado es capaz de producir más vitamina A, lo que evita que los niños se queden ciegos debido a la deficiencia de vitamina A.

Por lo tanto, cabe preguntarse, ya que los transgénicos pueden ser una solución a problemas críticos como el hambre en el mundo y la curación de las deficiencias de los neutrinos, ¿por qué tienen tan mala reputación como se presenta en los medios de comunicación? Por ejemplo, a los transgénicos se les llamó «Frankenfood» en paralelo a «Frankenstein» para cuantificar lo malvados que la gente piensa que son los transgénicos.

Muchas de las preocupaciones que rodean a los GMF están relacionadas con la salud. Dado que los transgénicos son literalmente «mutaciones hechas por el hombre», los efectos de esas mutaciones pueden quedar ocultos hasta muchas generaciones después. En otras palabras, aunque se compruebe que un FGM es seguro para el consumo humano, algunos de los riesgos que no se identificaron en esas pruebas podrían salir a la luz unas cuantas generaciones más tarde porque quedaron ocultos en la nueva estructura del ADN. De hecho, hay ejemplos de transgénicos que causaron problemas de salud a los humanos inmediatamente, y no después de muchas generaciones. Por ejemplo, las alergias a la soja se dispararon en un 50% en el Reino Unido, poco después de que se introdujera la soja transgénica.

Además, muchos alimentos comunes que consumimos habitualmente, como el arroz tolerante a la sal, la harina de triticale y el pomelo Rio Red, fueron modificados químicamente o mediante radiaciones, y sin embargo son consumidos por el público sin preocupaciones [4]. ¿Por qué se considera que una forma de modificación es más peligrosa que otras? ¿Es un tipo de modificación más natural que otros? ¿O se trata simplemente del estigma que hay detrás de las «nuevas tecnologías»?

La MGF es una tecnología como cualquier otra. Tiene sus ventajas e inconvenientes y la mayoría de las veces las nuevas tecnologías se consideran peligrosas e ineficaces (los coches auto conducidos, por ejemplo). Cualquier tecnología puede ser utilizada para hacer daño si se deja sin regular. Sin embargo, regular en exceso las nuevas tecnologías y presentarlas como peligrosas para el público puede hacer que se pierdan fondos para desarrollar esas nuevas tecnologías y que se pierdan muchas soluciones valiosas para los problemas a los que nos enfrentamos hoy en día. Hay que adoptar una postura moderada y no inclinarse por ninguna opinión extrema.

De hecho, el futuro de la modificación de los alimentos se está ampliando. Los científicos están explorando nuevos métodos como la interferencia de ARN, que es el proceso de silenciar un gen para que no se exprese. Es un mecanismo natural que ofrece un control sobre los genes sin modificar el genoma de la planta. Los científicos lo han explotado para diseñar el ARN correspondiente a los genes no deseados de una célula vegetal, así como para proporcionar resistencia contra nuevos tipos de virus, infestaciones de insectos, sequías, etc. Por ejemplo, el ARN de interferencia hace que las manzanas del Ártico produzcan menos cantidad de una enzima que suele hacer que se vuelvan marrones. Las pulverizaciones se adaptan rápidamente a esos cambios, y son muy selectivas («lo suficiente como para matar a los bichos de la patata, pero sin afectar a sus primos los mariquitas» ). Sin embargo, ha surgido cierta preocupación por la posibilidad de que el ARN interfiera con los propios genes de los consumidores (ya que su función es silenciar genes). Además, al haber poca investigación sobre los impactos ecológicos, es difícil evaluar sus posibles consecuencias.

Para concluir, ¿la modificación de los alimentos es realmente tan «aterradora» como parece? Llevamos miles de años modificando nuestros alimentos mediante muchas tecnologías diferentes. Esas tecnologías evolucionan y cambian con el tiempo, así que ¿por qué nos preocupa tanto otra nueva tecnología que llamamos OMG? Piense en estas preguntas durante su próxima comida.

Más posts que te puedan interesar

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)

Deja un comentario